Lava el pepino y, conservando la piel, golpéalo con un cuchillo tipo hacha o un rodillo hasta que se agriete por completo. Córtalo en trozos de unos 2 cm aproximadamente.
Coloca el pepino en un bol con una pizca de sal y déjalo reposar entre 15 y 30 minutos para que suelte el exceso de jugo.
Aprovecha para preparar la salsa. Mezcla en un bol la salsa de soja ligera, el vinagre de arroz negro, la salsa de ostras, el azúcar, el aceite de sésamo y laoganma (o el aceite de chile de tu preferencia).
Pica el cilantro y el cacahuete frito.
Escurre el líquido que haya soltado el pepino, añade la salsa y mezcla bien para que todos los trozos queden totalmente impregnados.
Incorpora el cilantro y el cacahuete picados, mezcla de nuevo y sirve inmediatamente o, para un sabor más intenso, deja reposar unos minutos en la nevera.