
No sabría decirte si me gusta más el curry rojo tailandés o el verde, pero mi favorito a día de hoy, anda entre una de estas dos. ¿Y sabes qué es lo mejor? Aunque esta sea una receta de curry rojo, puedes aplicarlo perfectamente al curry verde.
Lo que me encanta de esta receta es que añadiendo unos pocos ingredientes extras, convierto un plato que a priori sabe a plato de curry de bote estándar -que no quiere decir que eso sea malo, un poco más aburrido quizás si jeje- a un buen curry de restaurante tailandés.
A diferencia del curry indio, aquí no predominan las especias secas, si no las pastas frescas que se sofríen para liberar todo su potencial. Y al ser un plato con muchos aromas y picante, merece absolutamente la pena prepararlo en casa pudiendo ajustar el nivel de picante, controlar la intensidad de los ingredientes y conseguir un curry rojo en sintonía a tu paladar.
¿A qué sabe el curry rojo tailandés?
Si nunca has probado esta receta, imagina una salsa profunda, cremosa y llena de matices que va cambiando en boca a medida que lo vas saboreando. No es plano ni lineal: es complejo, con muchas capas que se construyen a partir de los elementos que componen la pasta de curry rojo, el caldo con la proteína y, en esta receta, también la leche de coco.
Lo primero que notarás es su textura suave y sedosa, gracias a la leche de coco. Esa cremosidad envuelve el paladar y suaviza el conjunto de sabores que, individualmente y en fresco, son explosivos. Después, aparece el equilibrio entre dulce y salado: un ligero dulzor natural del coco y el azúcar de palma, combinado con la salinidad de la salsa de pescado y la pasta de gamba. Y no, no sabe a pescado ni a marisco. Además, tiene un fondo aromático muy característico: notas cítricas del lemongrass y la lima kaffir, y un toque de calidez gracias a los chiles rojos y el jengibre.

Respecto al picante, aunque su color rojo intenso te haga pensar que pica mucho, no lo es tanto. Diría que es un picante caliente más que punzante y lo bueno es que lo puedes ajustar a tu nivel de tolerancia.
¿Es necesario preparar pasta de curry rojo casero?
Seguro que ya te imaginas mi respuesta. Y es que conseguir todos los aromáticos frescos y preparar la pasta de curry en casa, desde cero, es algo irreemplazable. Pero claro, estos ingredientes no son fáciles de conseguir en fresco. Además, son aromáticas que seguramente no consumas en el día a día y que probablemente lo que te sobre, se te eche a perder. Si a mi me pasa hasta con la cebolleta, y eso que está en la mitad de mis recetas jaja. Pero oye, ¿quieres que un día lo hagamos?. Dímelo en los comentarios.
Entonces, ¿cómo mejoro un curry de bote para que sea lo más parecido posible a uno casero? Fácil, la clave es darle vidilla con ingredientes como el ajo y el jengibre y, si es posible, potenciarlo con alguno de los ingredientes clave de la propia pasta, como el lemongrass.
Esta es mi manera favorita, y sobre todo cómoda, de preparar un curry tailandés rápido y con un sabor muy, pero que muy curioso.
Lo que necesitas para preparar curry rojo thai
Puedes conseguir todos los ingredientes de despensa asiática en bean eats 🙂
Contramuslo o muslo de pollo: Al cocerse, la grasa de estos cortes ayudan a que se mantengan jugosos. Puedes utilizar pechuga, pero meh…
Judías verdes redondas o planas: Me encanta el contraste de color y textura que dan las judías a esta receta. No tiene un sabor muy pronunciado pero hace que cada bocado tenga algo crujiente.

Pasta de curry rojo: Si ya tienes uno de confianza, usa esa. Si no, deberás ir probando y encontrar el que más te guste. Aunque no te preocupes demasiado porque como ya te comenté antes, vamos a tunearlo para que sea increíble.
Salsa de pescado: Es el condimento estrella de muchas recetas tailandesas, y no iba a ser lo contrario en el mundo curry. Pd: si nunca lo has utilizado, no lo juzgues por su olor al abrirlo por primera vez, confía en el proceso.
Azúcar de palma: Es un azúcar con matices que no busca dominar ser puramente dulce, sino suavizar la salsa de pescado, aportando un matiz ahumado y terroso que no se logra con el azúcar blanco. Aunque si no tienes en casa, también te seré sincera y te diré que uses el azúcar que tengas, no lo notarás tantísimo.
Aromáticas (ajo, jengibre, lemongrass, hojas de lima kaffir): Son ingredientes (algunos forman parte de la propia pasta de curry comprada) que ayudan a intensificar el sabor y a que en boca sepa más fresco.
Pasta de gamba fermentada: Algunas marcas de pasta de curry ya lo llevan, pero si no, te recomiendo muchísimo probarlo con este ingrediente ya que es sumamente umami (como si el resto de ingredientes no lo fueran ya jeje).

Leche de coco: No es obligatorio, pero esta es mi receta y para mi es un imprescindible. Es lo que hace que este curry sea sedoso y cremoso.
Caldo de pollo: Comprado o casero, pero el caldo de pollo es muy buen conductor para hacer que este tipo de recetas tengan un sabor más redondo que si utilizas agua.

Cómo preparar un buen curry rojo tailandés en casa
1. Preparar los ingredientes
Pica finamente el azúcar (si está en un bloque duro, envuelve con un papel absorbente humedecido y lleva al microondas 15 segundos para que se ablande y luego pica). Ralla el ajo y el jengibre fresco, limpia y corta la judía en tiras y corta el pollo en trozos de uno o dos bocados. Aprovecha también para poner a cocinar el arroz jazmín mientras preparas el curry.
Consejo: tener todo preparado antes de empezar es clave, ya que el proceso es rápido.

2. Sofreír la pasta de curry
Calienta una cazuela con aceite a fuego medio y sofríe la pasta de curry, el ajo, el jengibre y la pasta de gambas. Ajusta la potencia del fuego para que pierda un poco de humedad al mismo tiempo que va soltando su aroma, pero sin que se queme. Este paso es fundamental para potenciar el sabor del curry rojo tailandés.

3. Incorporar líquidos y aromáticas
Agrega el caldo de pollo, la salsa de pescado, el azúcar, el lemongrass y las hojas de lima kaffir —rómpelas un poco para aprovechar mejor su aroma y desechando el nervio central— y remueve hasta que la pasta se haya disuelto por completo. Agrega la leche de coco y deja hervir hasta que haya reducido un tercio del líquido.

4. Cocina el pollo y las verduras
Introduce los trozos de pollo y cocina durante 7-8 minutos o hasta que esté completamente hecho y el caldo haya espesado ligeramente. Agrega las judías y cocina durante 2 o 3 minutos más, dependiendo de lo hecha que te guste la textura de la judía.

Este es el momento de ajustar el sabor: prueba y añade más salsa de pescado o azúcar si lo ves necesario. Una vez servido, agrega cilantro, chile picado al gusto y disfruta con arroz.

Notas generales sobre esta receta
Consistencia de la salsa: No hay un espesor específico, si no el que más te guste a ti. Puede ser muy líquido, como si fuera una sopa, hasta algo bastante espeso, como si fuera casi una salsa. A mí me gusta algo intermedio intermedio.
Vegetales del curry: En esta ocasión lo he preparado con judías, porque me encanta el contraste de color que le da al rojo del curry. Pero siéntete libre de utilizar los vegetales que más te gusten: pimientos, calabacín, calabaza, berenjena, etc.

Conservar y recalentar
El curry rojo tailandés se conserva bastante bien en la nevera hasta 3 días en un recipiente hermético. También puedes congelarlo, aguanta hasta 2 meses.
La mejor manera de recalentar el curry es en una cazuela, a fuego bajo y removiendo suavemente para recuperar su textura cremosa. Puedes añadir un poco de agua leche si lo notas demasiado espeso.
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- Tortitas de calabacín asiáticas
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Curry rojo tailandés casero
Ingredientes
- 500 gr. de pollo contramuslo de pollo deshuesado
- 150 gr. de judías verdes redondas
- 4 cdas. de pasta de curry rojo (puedes ajustar intensidad a tu gusto)
- 1 cm. de jengibre fresco
- 1 diente de ajo
- 1 cdta. de pasta de gamba fermentada
- 1 cda. lemongrass deshidratado
- 4 hojas de lima kaffir
- 500 ml. leche de coco
- 250 ml. de caldo de pollo
- 2 cdas. de salsa de pescado
- 2 cdas. de azúcar de palma
Acompañamientos opcionales
- Arroz jazmín
- cilantro
- rodajas de chile rojo
Paso a paso
- Pica el azúcar de palma (envuelve el bloque con un papel absorbente humedecido y lleva al microondas 15 segundos para que se ablande antes de picar). Ralla el ajo y el jengibre fresco, limpia y corta la judía en tiras diagonales y corta el pollo en trozos de uno o dos bocados. Aprovecha también para poner a cocinar el arroz jazmín mientras preparas el curry.
- Calienta una cazuela con aceite a fuego medio y sofríe la pasta de curry, el ajo, el jengibre y la pasta de gambas hasta que pierdan un poco de humedad y comiencen a desprender su aroma.
- Agrega el caldo de pollo, la salsa de pescado, el azúcar, el lemongrass, las hojas de lima kaffir (desecha el nervio central) y remueve hasta que la pasta se haya disuelto por completo. Agrega la leche de coco y deja hervir hasta que haya reducido un tercio del líquido.
- Introduce los trozos de pollo y cocina durante 7-8 minutos o hasta que esté completamente hecho y el caldo haya espesado ligeramente. Agrega las judías y cocina durante 2 o 3 minutos más.
- Prueba y ajusta cantidad de salsa de pescado o azúcar si lo ves necesario. Una vez servido, agrega cilantro y chile picado al gusto. Disfruta con arroz.
